Dos, ¿ Y tres por qué no?

Nos rebelamos contra nuestros genes desde que nacemos.

Somos rebeldes de cuna y no por modas.

Nuestra rebeldía se levanta con nosotros y nos acompaña en todo momento.

Y aún así, cada día hacemos frente a nuevos retos.

Porque nuestros genes son rebeldes… pero nosotros lo somos más.