El envejecimiento en el Síndrome de Down

El envejecimiento es el proceso biológico por el que los seres vivos se hacen viejos, que comporta una serie de cambios estructurales y funcionales que aparecen con el paso del tiempo y no son consecuencia de enfermedades ni accidentes. Esto ha preocupado desde el
principio de la existencia del hombre y la mujer, y en la actualidad se ha acentuado su interés.

 

Las personas con Síndrome de Down viven más que nunca. Desde Asindown estamos trabajando el envejecimiento de las personas con Síndrome de Down. En concreto, desde el programa Activa-T especializado en el envejecimiento activo y saludable. Su prioridad es que las personas que acuden al programa, mantengan la autonomía que hayan adquirido hasta el momento, posean satisfacción personal, bienestar, calidad y dignidad de vida. Se realiza un trabajo individualizado y centrado en sus necesidades y se trabaja para prevenir el deterioro cognitivo.

“Los adultos con síndrome de Down pasan por un “envejecimiento acelerado”, lo que quiere decir que tienen ciertos problemas y características físicas comunes en los adultos que envejecen de forma normal pero que les ocurren antes que a la población general.” “Muchos familiares y cuidadores o cuidadoras comúnmente observan que las personas con síndrome de Down parecen “perder energía” una vez que se acercan al final de los 40 o principios de los 50”. El programa Activa-T pretende activar cuerpo y mente y paliar en la medida de lo posible, esta pérdida de actividad y de interés por las tareas y acciones que siempre han estado presentes en la persona con SD. 

 

“A medida que los adultos con síndrome de Down envejecen, existe un mayor riesgo de que se les presenten ciertos trastornos de salud mental comunes como depresión, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo y alteraciones del comportamiento. Debe investigarse cualquier cambio repentino o abrupto en el estado de ánimo o los patrones de conducta. Se recomienda una evaluación médica exhaustiva para buscar cualquier trastorno físico o médico nuevo (y potencialmente corregible) que pueda estar contribuyendo al cambio de comportamiento o estado de ánimo”

Las personas que convivan con ell@s deben vigilar atentamente cuando se produzca un cambio significativo en el estado de ánimo o el comportamiento y acudir al médico de atención primaria o al especialista en salud mental si los síntomas persisten o interfieren con la
vida cotidiana. También es muy importante no pasar por alto otros nuevos problemas médicos o físicos que puedan estar contribuyendo a estos cambios. Y por último y no menos importante prestar atención a cualquier otro cambio situacional que pueda también desencadenar o provocar la tristeza, la ansiedad, etc.

 

Sonia Sanchez

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